Procesos de transformación profunda que integran Medicinas de la Tierra, Constelaciones Familiares y diversas herramientas terapéuticas y de desarrollo humano. Un espacio para sanar, recordar lo esencial y regresar a ti con presencia.
Facilitado por Pepe Ramos — más de 15 años de experiencia en el trabajo con la Medicina, más de 1,000 personas acompañadas — y un equipo de terapeutas y músicos comprometidos con la misma exigencia: que cada persona que entra a este espacio sea acompañada con profundidad, cuidado y presencia real.
Antes de avanzar, algo importante
Estos procesos no son para quien busca una experiencia turístico-espiritual con medicina.
No son para quien quiere una respuesta rápida a una vida que lleva años sin atender.
No son para quien cree que basta un fin de semana para transformar lo que tomó décadas construir.
Son para quien está listo para mirar de frente lo que ha venido evitando.
Para quien entiende que la transformación profunda requiere tiempo, compromiso y la disposición de ser incomodado.
Si eso resuena contigo, sigue leyendo.
Nací en una familia de clase media mexicana. Estudié Derecho, tuve una carrera prometedora en ese camino — y aprendí a escuchar algo más profundo que las expectativas familiares y sociales.
No nací en la selva, no soy indígena y en mi contexto las Medicinas de la Tierra eran juzgadas. Tampoco vengo de un linaje familiar de curanderos. Por eso cuestionarme mis creencias, reinventarme y redefinir mi identidad no fue fácil, ni cómodo. Fue necesario para hacer lo que hoy hago.
Y ese proceso no ocurrió lejos de la vida, sino en medio de ella.
En la ciudad. Pagando renta, colegiaturas, tarjetas de crédito. Cumpliendo horarios de oficina, manejando en horas pico, sosteniendo una familia y atravesando las complejidades de la vida en pareja.
En las exigencias de una "vida normal", con sus presiones y sus silencios.
Esa experiencia —la de sostener lo cotidiano mientras algo más profundo se abría paso— me permite entender a quienes llegan a este trabajo desde contextos urbanos.
No hablo desde afuera. Hablo desde adentro.
Llevo más de 13 años facilitando procesos de transformación profunda con Medicina Amazónica. He acompañado a más de 1,000 personas a encontrarse con lo que necesitaba ser visto, soltado o integrado.
No soy coach, no soy terapeuta y no soy gurú.
Además del camino de las plantas, me he formado en Semiología de la Vida Cotidiana y Desarrollo Humano, y actualmente me preparo en Constelaciones Familiares. Pero lo que más me ha formado es el camino mismo —porque la vida es la gran maestra.
En este tiempo tuve la bendición de aprender, ser guiado y trabajar junto a Don José Campos, curandero peruano reconocido internacionalmente. Desde entonces he acompañado decenas de retiros y cientos de ceremonias, tanto en la ciudad como en la selva, sosteniendo un aprendizaje que sigue vivo.
Soy padre de un niño de 4 años. En casa también vive una adolescente de 14. Estoy en un matrimonio con una mujer que amo, y que también es mi mayor escuela —porque nadie me enseña más sobre mí mismo que mi familia.
No soy perfecto. Pero en esa imperfección cotidiana también hay medicina.
Amo a mi padre y a mi madre. He aprendido a aceptarlos y agradecerles tal como han sido. Camino profundamente agradecido.
Amo esta Medicina. Amo el camino del servicio.
Lo hago porque he podido ver lo que es posible.
He visto a personas encontrar su propósito de vida a los 60 años. He visto perdonar lo que parecía imperdonable. He acompañado cierres de duelos que llevaban años abiertos.
He visto a empresarios transformar la forma en que miran sus empresas, poniéndolas al servicio del bienestar. A políticos asumir sus cargos desde una responsabilidad social más profunda, más allá del interés personal. Y a personas con plataformas e influencia utilizar sus espacios para compartir mensajes de mayor conciencia y conexión con la vida.
A personas reconstruir sus relaciones desde un lugar más amoroso —y convertirse en mejores hijos, padres, hermanos, parejas. He acompañado a quienes salen de relaciones tóxicas, dejan adicciones y comienzan a habitarse sin buscar validación afuera.
He visto a personas empezar a cuidar su cuerpo, a amar la tierra como madre y a descubrir nuevas formas de vivir.
Personas que, por fin, se atreven a vivir.
Eso es lo que sostiene este trabajo. Y eso es lo que intento encarnar —junto con la ética con la que habito mi vida cotidiana— en cada espacio que abro.
Cada experiencia Mayūra es sostenida por un equipo cuidadosamente formado y profundamente alineado en visión, propósito y ética.
Está conformado por terapeutas especializados en trabajo familiar sistémico, somático e integración, y por músicos cuya presencia no es decorativa — la música es una de las formas en que levantamos el rezo desde la belleza.
Más allá de su formación, es un equipo con experiencia real, con procesos propios caminados y con un estándar de cuidado que no se improvisa.
Juntos creamos un campo donde cada momento del proceso —la preparación, la ceremonia y la integración— está sostenido con presencia, sensibilidad y claridad.
Más que guiar, sostenemos un espacio donde puedes encontrarte con lo que necesita ser visto, soltado o integrado, acompañado en cada etapa por manos que saben sostener.
Mayūra, el pavo real, representa la alquimia del proceso: integrar lo oscuro, habitarlo y transformarlo en conciencia, belleza y luz.
La Madre · El Padre · El Duelo · Mi Propósito · Desde Dónde Amo.
Trabajo profundo con Medicina Amazónica, Constelaciones Familiares, sesiones individuales y prácticas guiadas que acompañan y dan integración a lo vivido.
Camino de Origen · Camino del Amor · Camino de Identidad · Camino de Integración.
Dos procesos que se potencian entre sí, abriendo un camino de mayor profundidad, claridad y transformación.
En la Encrucijada · Renacer en Pareja.
Procesos diseñados para mirarse con verdad, sanar el vínculo y elegir desde un lugar más consciente.
Volver a Elegirnos en Ixtapa · El Umbral en Malinalco.
Experiencias inmersivas que integran Medicina Amazónica, Constelaciones Familiares y acompañamiento terapéutico en espacios naturales que favorecen la apertura, el trabajo profundo y la integración.
Primavera · Verano · Otoño.
Procesos que siguen el ritmo natural del año para sembrar, habitar y soltar, permitiendo que el trabajo interno se despliegue con mayor profundidad a lo largo del tiempo.
Dos días para cerrar el año con profundidad.
Un encuentro con Medicina Amazónica, integración grupal y un acto colectivo que permite honrar lo vivido, darle lugar al cierre y abrir el siguiente ciclo con mayor claridad.
Retiros, ceremonias y procesos diseñados exclusivamente para ti o tu grupo. Un espacio completamente personalizado, a la medida de tu intención.
Como en la vida, todo comienza en el mismo lugar. Estos son dos puntos de partida naturales:
Si te cuesta recibir, confiar o sentirte sostenido por la vida. Si das mucho, pero por dentro hay vacío. Si buscas amor… pero algo en ti duda cuando lo tiene.
Si te cuesta avanzar, decidir o sostener lo que empiezas. Si sabes lo que quieres, pero algo te frena. Si te pierdes entre ideas… y te falta dirección.
Dicho esto, cualquier proceso del catálogo tiene algo que aportarte. A veces el Misterio te lleva por el sendero correcto, en el momento correcto.
Si tienes dudas sobre cuál es tu entrada, escríbenos.
Cada experiencia Mayūra no es solo un taller de fin de semana — es un proceso completo, con preparación, acompañamiento e integración.
Un espacio privado de inicio para preparar el terreno interno y clarificar la intención con la que llegas al proceso.
Un primer acercamiento grupal por Zoom para empezar a tejer comunidad y abrir el espacio compartido.
Dos semanas de ejercicios guiados que preparan cuerpo, emoción y atención para el trabajo profundo.
Tres días de trabajo profundo que integran constelaciones, medicina, movimiento, aterrizaje y sound journey.
Un periodo guiado para sostener, asimilar y dar lugar a los movimientos y cambios que se abren durante el taller.
Una sesión individual de integración y un encuentro grupal final para darle sentido a lo vivido y acompañar el cierre.
Ciudad de México · 12 personas · Proceso completo de 5 semanas
¿Hay conversaciones con tu mamá que llevas años evitando? ¿Amas como ella te amó? ¿Sientes que hay algo con ella que no se ha podido decir — ni en vida, ni en muerte?
Explora y sana el vínculo más primario de tu historia. El lugar donde aprendiste a amar, a ser amado y a habitar el mundo.
¿Cargas con el enojo, la ausencia o el silencio de tu padre? ¿Te cuesta decidir, sostener o avanzar y no sabes bien por qué? ¿Sientes que hay una fuerza dentro de ti que no has dejado salir?
Reconoce lo que tomaste de tu padre: la fuerza, los miedos, los dones y las heridas. Integra la energía masculina de tu sistema y la forma en que vive en ti.
¿Hay una pérdida que no has podido digerir? ¿Despides en la superficie y sigues cargando por dentro? ¿Hay conversaciones que ya no pueden tenerse?
Un espacio para honrar y dar lugar a lo que ha terminado: personas, relaciones, sueños y versiones de ti. Lo que no se reconoce, permanece; lo que se honra, puede transformarse.
¿Tienes la vida "que deberías tener" y aun así sientes que algo falta? ¿Llegaste a la cima de un plan que ya no es tuyo? ¿Sabes que hay algo más, pero no lo has sabido nombrar?
Un proceso para reconectar con tu esencia, clarificar tu dirección y alinear tu vida con lo que eres en lo más profundo.
¿Repites patrones en tus relaciones que ya no quieres repetir? ¿Amas desde el miedo, la demanda o la fuga? ¿Traes vínculos pendientes con personas que ya no están pero siguen hablando dentro de ti?
Explora los patrones que guían tus vínculos. Reconoce desde qué lugar te relacionas — miedo, necesidad o libertad — y abre la posibilidad de amar de una forma más consciente.
Dos talleres que se potencian entre sí, abriendo un camino de mayor profundidad, claridad y transformación.
Antes de tu historia… están ellos.
Este proceso trabaja la base de tu vida: cómo recibes, cómo avanzas y cómo te relacionas con lo que te sostiene.
Cuando la relación con mamá y papá se mira de verdad, algo se ordena distinto… no en la mente, en la vida.
Este no es un trabajo para entender. Es para tomar lo que viene de ahí y ocupar tu lugar.
No amamos desde lo que queremos… amamos desde lo que aprendimos.
Este proceso te permite mirar con honestidad la forma en que te vinculas: lo que repites, lo que sostienes, lo que te cuesta recibir.
Al trabajar la raíz materna, algo se abre: más suavidad, más claridad, más verdad en tus relaciones.
Para quienes saben que el problema no es la otra persona… sino el lugar desde donde están amando.
No puedes sostener tu propósito si no estás parado en tu lugar.
Este camino trabaja tu relación con la dirección, la fuerza y la acción: lo que te cuesta decidir, sostener o llevar al mundo.
Al ordenar el vínculo con el padre, algo se alinea: más claridad, más estructura, más capacidad de avanzar.
Para quienes sienten que es momento de dejar de dudar y empezar a construir con sentido.
Hay cosas que no puedes construir hasta que les das lugar a lo que fue.
Este proceso acompaña a mirar lo no resuelto: pérdidas, cierres, etapas que siguen abiertas.
El duelo libera… pero al integrarlo con madre o padre, la vida vuelve a tomar movimiento.
Para quienes sienten que algo quedó pendiente y ya no quieren seguir cargándolo.
Ciudad de México · 6 parejas · Procesos diseñados para sanar y renovar el vínculo.
Para parejas en un momento de crisis o definición.
Un proceso profundo para ver con claridad qué necesita ser sanado y poder elegir con conciencia el camino a seguir.
Un espacio para parejas en etapa de posparto que desean reencontrarse más allá del cansancio, los nuevos roles y las exigencias de esta etapa.
Un proceso para reconectar desde el cuerpo y el corazón, recordar el vínculo que los une y abrir una nueva forma de elegirse en esta nueva vida compartida.
Experiencias de inmersión total con hospedaje, alimentos y actividades incluidas.
Un espacio para reencontrarse y elegirse de nuevo.
Cinco días de inmersión frente al mar para salir de la rutina, reconectar desde la presencia y renovar el vínculo desde un lugar más consciente.
Un retiro para parejas que se aman, pero necesitan detenerse, mirarse y volver a encontrarse más allá del ruido de la vida cotidiana.
Un cierre que marca un antes y un después.
Cuatro días de profundidad en la naturaleza para soltar lo que termina, integrar lo vivido y cruzar hacia el siguiente ciclo con claridad.
Un retiro de cierre de año para quienes sienten el llamado a hacer una pausa real, mirar hacia adentro y abrir un nuevo capítulo con intención.
16 personas · Procesos diseñados para acompañarte a lo largo del año, alineando tu trabajo interno con el ritmo natural de la vida: sembrar, habitar y soltar.
Un proceso de apertura para clarificar lo que quieres crear, sembrar intenciones y activar el movimiento hacia la vida que estás listo para habitar.
Un espacio para iniciar, ordenar y dar dirección a lo que comienza a tomar forma en ti.
Un espacio para pausar, soltar la tensión acumulada y volver a ti. Reordenar tu energía, reconectar con tu cuerpo y recuperar claridad en medio del año.
Puede vivirse como un proceso o como un momento de alineación y renovación personal.
Un proceso para dejar ir lo que ya no te pertenece, integrar lo vivido y abrir espacio para lo que está por llegar.
Un momento para limpiar, cerrar y recalibrarte antes del cierre de ciclo.
Dos días para cerrar el año con profundidad. Taller de cierre, ceremonia de Medicina Amazónica, integración grupal, Cacao y ofrenda colectiva.
También abrimos espacios privados — retiros, ceremonias y procesos diseñados a la medida para grupos, familias o parejas que buscan una experiencia completamente personalizada.
Si sientes el llamado, conversemos.
Cuando hablamos de Medicina Amazónica nos referimos, en este contexto, a la Ayahuasca: una preparación tradicional de la selva amazónica. La medicina con la que trabajamos proviene de la región de Pucallpa, en Perú, y es preparada dentro de una tradición donde el rezo, la intención y la conciencia forman parte del proceso mismo. No es una sustancia aislada ni una experiencia recreativa. Es una herramienta que, en el contexto adecuado y con el acompañamiento correcto, puede abrir espacios profundos de observación, claridad e integración.
El estatus legal de la Ayahuasca puede variar según el país y el contexto. En México, actualmente se encuentra en una zona jurídica no completamente definida. Su uso ha estado históricamente vinculado a prácticas tradicionales y ceremoniales. Nuestro trabajo se sostiene desde el respeto a ese contexto, así como en la responsabilidad y el cuidado profundo del proceso.
Puede ser una experiencia segura cuando se realiza en un entorno adecuado, con preparación previa, evaluación individual y acompañamiento experimentado. También es importante decirlo con claridad: no es para todos. Requiere responsabilidad, honestidad y disposición tanto de quien participa como de quienes acompañan el proceso. Por eso existe un proceso previo donde revisamos cada caso de forma individual.
Existen condiciones físicas y psicológicas que requieren especial atención, e incluso pueden contraindicar la participación. Entre ellas se encuentran ciertos padecimientos psiquiátricos (como antecedentes de psicosis), condiciones cardíacas relevantes, o procesos emocionales que requieren otro tipo de acompañamiento en este momento. Por eso, antes de cualquier experiencia, realizamos una evaluación individual.
Depende del tipo de medicamento. Algunos fármacos pueden generar interacciones importantes, por lo que es fundamental compartir esta información con total honestidad durante el proceso previo. En ciertos casos será necesario suspenderlos con anticipación (siempre bajo supervisión médica), y en otros no será recomendable participar. Cada caso se revisa de forma individual, priorizando siempre tu seguridad.
No. Por seguridad, no acompañamos procesos con Medicina durante el embarazo.
No. Estos procesos están dirigidos exclusivamente a personas mayores de edad.
Si lo que leíste arriba hizo sentido, probablemente sí. No necesitas tener todo claro ni llegar "listo". Pero sí una disposición real a involucrarte contigo mismo y a sostener un proceso más allá de la experiencia. Si tienes dudas, es válido. Podemos revisarlo contigo.
No necesitas experiencia previa. De hecho, muchas personas llegan por primera vez. Lo importante no es la experiencia, sino la disposición. El proceso incluye espacios de preparación para que llegues con mayor claridad y sostén.
Es natural. El miedo y la resistencia no son un error del proceso — son parte de él. Muchas veces, aquello que evitamos mirar es precisamente lo que necesita ser visto. No buscamos que "no tengas miedo". Buscamos que puedas acercarte a eso con acompañamiento, claridad y cuidado.
La experiencia no termina cuando termina el taller o la ceremonia. En muchos sentidos, ahí comienza el verdadero trabajo. Lo que se abre necesita ser comprendido, integrado y llevado a la vida cotidiana. Por eso, cada proceso contempla espacios de integración donde puedes darle sentido a lo vivido, aterrizarlo y sostener los cambios en el tiempo.
Depende del proceso. Algunos se realizan en ciudad y otros en entornos naturales fuera de la ciudad. Cada experiencia especifica claramente su ubicación y características.
Puedes venir solo. De hecho, es lo más común. Los grupos están diseñados para que puedas sentirte acompañado sin necesidad de conocer previamente a alguien.
Cada experiencia detalla lo que incluye: facilitación, acompañamiento, espacios de preparación e integración, y en su caso hospedaje y alimentos. Gastos como transporte generalmente no están incluidos, salvo que se indique lo contrario.
El proceso de inscripción inicia con contacto directo. A partir de ahí se comparte la información necesaria y se solicita un anticipo para asegurar tu lugar.
Al confirmar tu lugar, se reserva un espacio específico dentro de un grupo reducido. El anticipo no es reembolsable, pero puede ser aplicable a una siguiente experiencia si se notifica con al menos 15 días de anticipación. En cancelaciones con menos tiempo previo al inicio, no es posible realizar cambios o devoluciones. Si surge una situación importante e imprevista —como un tema de salud, una emergencia familiar o una situación laboral significativa— podemos revisarlo contigo de forma individual.
Porque no es un evento masivo ni improvisado. El valor responde al nivel de acompañamiento, al tamaño reducido del grupo, al equipo involucrado y al cuidado de cada etapa del proceso.
Reservar tu lugar es el primer paso.
El primer paso es ponerse en contacto para conversar sobre el proceso que te llama y resolver cualquier duda.
Una vez definido, se asegura el lugar con un anticipo del 30%. El saldo restante se liquida una semana antes del inicio del proceso.
Aceptamos pago en efectivo, retiros sin tarjeta, transferencia bancaria y tarjeta de crédito* o débito.
En caso de requerir pago con tarjeta, factura fiscal o depósito bancario, se añadirá el 16% correspondiente.
* Opción de meses sin intereses con comisión adicional.
Si necesitas mayor flexibilidad para cubrir el monto total, contamos con opciones de pago diferido. Si lo sientes, escríbenos y lo conversamos.
El compromiso comienza desde el momento en que decides estar.
Creemos que nadie debería quedarse fuera de un proceso que siente como suyo por razones económicas, por lo que contamos con opciones de pago diferido para quienes solo necesitan mayor flexibilidad para cubrir la inversión.
También contamos con un número limitado de becas en talleres individuales y programas de estación. Si el llamado es genuino y la barrera es el dinero, escríbenos — revisamos tu caso con respeto y discreción total.
Si hoy necesitas apoyo adicional, existe un camino para ti.
Las becas aplican en talleres individuales y programas de estación. Se asigna una beca por proceso y requieren un compromiso real de participación y cierre.
No se anuncian públicamente. Si sientes el llamado, puedes solicitarla escribiéndonos directamente.
Agenda una llamada. Conversamos sobre el proceso que te llama, resolvemos tus dudas y, si es el momento, damos el siguiente paso juntos.
Si no es el momento, o no es para ti, también está bien — por lo menos nos conocemos.
— Pepe